jueves, 19 de abril de 2007

Mi Amo y Señor dice de mi...

"Casi dos meses después de haberla aceptado como mi nueva perra, Thai sigue sorprendiéndome por su devoción. La acepte en unas condiciones especiales dada su situación y nula experiencia, lo hice porqué capte en ella una sinceridad inusual, un pequeño tesoro en los tiempos que corren..., no me he equivocado, la percibo feliz cuando me espera, feliz cuando vive sus instrucciones, feliz cuando me sirve, feliz cuando baja la cabeza y sabe que recibirá el premio de mi atención, feliz cuando se disculpa por alguna pequeña falta...
Thai es una hembra casada, vive su vida de esclava en secreto, a espaldas de su esposo, las circunstancias la obligan a vivir su naturaleza como una doble vida, vive su vida de esposa, ama a su esposo, ama su entorno, trabaja por cuenta ajena, se prepara para ser madre en un futuro próximo..., cariñosa, eficiente, inteligente, sincera, leal, dulce..., y ahora, por fin tras muchos años, empieza a vivir su naturaleza, lo hace de mi mano, con una entrega progresivamente mayor, con devoción, con amor de esclava..., se sabe una perra, se sabe...
La disposición de Thai crece con los días, así como mejora su educación, el ritual de entrega..., cumple cada orden de forma diligente, emana de su interior su entrega y su afecto, su necesidad de ser controlada en todo, de ser usada, de servir a su Dueño, de satisfacer...
Su adiestramiento está ahora en una fase inicial en donde los dos objetivos principales son su emputecimiento y el gozo de la obediencia, de una parte sacar la puta que siempre ha sido, que su sexo y su entrega se muestre siempre en disposición de entregarse; de otra parte, que su placer provenga progresivamente no ya de la experiencia concreta que deba vivir sinó del hecho de vivirla por deseo de su Amo.
Su momento ahora es, en tanto esclava, el de una entrega sin limites ni condiciones, ganarse el derecho a ser considerada parte de una cuadra, despojarse de todo para entregarlo todo, no sólo el cuerpo, no sólo el pensamiento, no sólo el sentimiento, todo...
Casi dos meses después de haberla aceptado como mi esclava, la siento una propiedad valiosa y querida.
(Abril 2007)"

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